19:20.
Faltan…14 horas y 40 minutos hasta la hora E.
Tomándome un respiro de Derecho, que creo que me lo merezco… escribo este post, al que ya llevaba días dándole vueltas en la cabeza.
Hace poco vi una película titulada “Atrapado por su pasado” (Carlito’s Way), protagonizada por Al Pacino en el papel de Carlito Brigante, un ex traficante de drogas de origen portorriqueño que sale de la cárcel con ánimo de rehacer su vida y dejar todo lo anterior atrás… En una de sus escenas, sale acompañado por otro personaje, el cuál le dice “[...] ¿Se lo debes? [...] No veo que le debas nada, ese es tu problema. Tu cerebro te dice que sí, por eso nadie como tu consigue dejarlo [...] ” o algo así…
Y me recuerda a una situación que vivimos varias personas cercanas y yo, referente a un individuo, que si entendéis el espíritu de este post, sabréis perfectamente quién es, porque ya no quiero ni calificarlo como persona. Pero sobre todo, este post es por mí. Considero que le debo algo, y por eso espero… O más bien, debía. Estoy cansado. Cansado de expectativas, de esperar algo que sé que no va a llegar, de excusas… aunque mi cerebro siga diciendo que sí, que sólo se trata de confianza, que con el tiempo volverá… Y más teniendo pruebas fehacientes de que ya no le interesa.
La madurez no es algo que se tenga por tener más edad que otra persona. La madurez se obtiene con las vivencias, las reacciones a los hechos que ocurren en nuestras vidas. La madurez no es un post en un blog, con una manera de expresarse farragosa e inexplicable. No es comerse la cabeza pensando en cosas sin importancia, pero, sobre todo, NO ES CREERSE POR ENCIMA DE LOS DEMÁS.
No importan ya las vivencias, los recuerdos. No importa nada. El pasado sólo sirve de experiencia, cada día estoy más convencido. No sirve de nada atesorar recuerdos, porque son como las palabras… al final, se los lleva el viento. Sobre todo, cuando con los actos de los demás te das cuenta de los tuyos propios. Cuando sabes que tu manera de actuar no es la correcta, objetivamente hablando, pero te pones la venda en los ojos, y te crees en posesión de la verdad absoluta, y te aferras como a tu última esperanza a esa visión totalmente distorsionada de la realidad, en la que sólo tú eres protagonista y los demás son los únicos que están equivocados.
Por eso digo que ya, al fín, no me puede importar menos.
I DON ‘ T GIVE A FUCK FOR YOU ANYMORE.
Y un consejo a todos… LOS SUEÑOS NUNCA SE ROMPEN SI CREEMOS EN ELLOS Y PONEMOS EN LOS MISMOS TODO NUESTRO EMPEÑO.
He dicho.
Sigo estudiando, con la conciencia tranquilísima por mi parte. Más que nunca… al fin.
Hasta la siguiente entrada…
Se recuerda a los señores lectores que este blog y su autor se encuentran en período de exámenes, por lo que si antes publicaba poco, ahora aún menos… Gracias por seguir ahí.

